CONOCEMOS CADA UNO DE NUESTROS LUNARES PERO NOS TRATAMOS COMO DESCONOCIDOS

sábado, 1 de octubre de 2011

La gente tiene cicatrices, en los sitios más inesperados. La mayoría de las heridas se curan y no dejan nada más atrás que una cicatriz, pero algunas no, algunas heridas las llevamos con nosotros siempre a todos lados y aunque el corte hace tiempo que se hizo, el dolor aún aguanta. ¿Cuales son peores? ¿Las nuevas que son horriblemente dolorosas o las viejas que se deberían de haber curado hace años y nunca lo hicieron?Quizá las viejas heridas nos enseñen algo. Nos recuerdan dónde hemos estado a lo que hemos sobrevivido. Nos dan lecciones sobre que evitar en un futuro. 

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