CONOCEMOS CADA UNO DE NUESTROS LUNARES PERO NOS TRATAMOS COMO DESCONOCIDOS

domingo, 18 de septiembre de 2011

Nadie se despierta por la mañana queriendo a alguien y deja de quererle a la hora de la siesta. Estuve allí abajo dieciocho minutos, solo dieciocho. Nadie deja de querer a alguien en dieciocho minutos, me da igual lo que me digas, yo se que me sigues queriendo.

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